Los países del Grupo de los Siete (G7) certificaron ayer la recuperación de la economía internacional, a pesar de los riesgos que implica la inestabilidad del precio del petróleo.
Al mismo tiempo, apoyaron un plan para afrontar las crisis en los mercados emergentes, en una reunión celebrada en Washington con ocasión de la asamblea semestral del FMI y el Banco Mundial (BM).
La reunión de los responsables económicos de los países más industrializados se celebró en un recinto cercado por la policía y con extraordinarias medidas de seguridad ante la convocatoria de varias manifestaciones de protesta.
En la reunión del G-7 se estudió la evolución de la economía internacional y los posibles obstáculos para consolidar la recuperación.
"La recuperación económica está en marcha", aseguró el comunicado final de la reunión, que cita como factores positivos las medidas tomadas tras los atentados terroristas del 11 de septiembre, como la reducción de tipos de interés en las principales áreas monetarias.
A pesar de todo, el G7, formado por Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Japón, Alemania, Italia y Francia, reconoce que continúa habiendo "riesgos", especialmente por la inestabilidad del mercado del crudo. Por ello, los miembros del G7 se comprometieron a asumir su responsabilidad de poner en marcha políticas macroeconómicas y reformas estructurales "adecuadas", que apoyen la recuperación y un ayuden a un crecimiento sostenido.
En cuanto a Argentina, el G7 señaló que la situación de ese país "es de seria preocupación", y el comunicado destaca que las reformas que Buenos Aires se comprometió ante el FMI ayudarán a restaurar la inversión y el crecimiento, y por tanto incrementarán los niveles de vida del pueblo argentino".