El G8, cumbre de las grandes potencias industriales prevista la semana próxima en Canadá, es la última esperanza de salvar la II Cumbre de la Tierra que se celebrará a finales de agosto en Johannesburgo, dio a entender ayer un alto funcionario francés.
"No es imposible llegar a un acuerdo (en Joannesburgo), puede que sepamos más después del final del G8", los días 26 y 27 de junio en Kananaskis (Canadá), declaró a la prensa Michel Mousel, que preside una de las dos comisiones francesas encargadas de la preparación de la cumbre de la ONU.
Pero en efecto las cosas no se anuncian muy bien para Johannesburgo, que tendrá lugar entre el 26 de agosto y el 4 de septiembre, tras el fracaso de la conferencia ministerial preparatoria a principios de mes en Bali (Indonesia), observó.
La declaración final "no existe", ni siquiera en estado de proyecto, recordó. El segundo documento de la cumbre, el programa de acción, fue adoptado en "su 70% pero es en el 30% restante donde se piden compromisos".
La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible se organiza diez años después de la cumbre de Río (junio de 1992). "No es un segundo Río, debe sacar las consecuencias de la no aplicación de Río", puntualizó Mousel.
El programa de acción de Johannesburgo concretará la Agenda 21, un catálogo de 2,500 recomendaciones adoptadas en Rio y destinadas a lograr conciliar crecimiento económico, progreso social y protección del entorno.