El Grupo de Acción Financiera (GAFI) inició ayer su reunión plenaria en la que examina los "progresos" de los integrantes de su "lista negra" de países que no cooperan contra el blanqueo y tratará con el FMI y el Banco Mundial sobre la evaluación de las medidas contra la financiación del terrorismo.
Los 31 países miembros del GAFI, vinculado con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), van a repasar durante los tres días de la reunión plenaria en París, la evolución del comportamiento de los países y territorios de su "lista negra", y en particular de la antigua Myanmar (antigua Birmania).
La organización decidió sancionar en noviembre pasado a Myanmar, por considerar que pese a sus múltiples advertencias, no había establecido "un dispositivo" que le permitiera participar en una cooperación internacional "eficaz" contra el lavado de capitales, y porque no había concretado en "los reglamentos necesarios para su aplicación" su legislación contra el blanqueo.
Las sanciones o "contramedidas", que así es como las llama el GAFI- han consistido, entre otras, en la obligación de identificar a los propietarios "reales" en las relaciones comerciales con particulares o empresas de ese país asiático. La "lista negra" del GAFI incluye, además de Myanmar a Nauru, las islas Cook, Egipto, Guatemala, Indonesia, Nigeria, Filipinas y Ucrania.
Citigroup dijo el mes pasado que sus utilidades del cuarto trimestre fueron recortadas en hasta 242 millones de dólares por las pérdidas provocadas por las inversiones de hasta 302 millones de dólares que realizó en Parmalat.
Bank of America dijo que registró en libros pérdidas de hasta 114 millones de dólares en el cuarto trimestre relacionadas con la empresa y que mantiene en la compañía una posición de 274 millones de dólares.