Economía

Ganadores y perdedores del TLC entre Chile y EU


Mientras la fruticultura, la banca y la industria celebran el TLC, la agricultura sureña llora la sentencia de muerte a las bandas de precios.
Los sectores frutícola, manufacturero, industrial, bancario y farmacéutico son los grandes ganadores del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Chile y Estados Unidos, mientras que los rubros agroindustrial, lechero y de cultivos tradicionales - como trigo y azúcar- aparecen como los menos beneficiados del proceso.
Dentro de este primer grupo, la fruticultura fue la que mejores condiciones obtuvo. Con la casi totalidad de sus variedades acogidas a arancel cero inmediato, este sector se dio el lujo de sacar "cuentas alegres" incluso en sus productos más cuestionados - como la palta- , obteniendo cuotas libres de gravámenes por más del 60% de sus exportaciones anuales.
El principal éxito de este sector fue la consolidación del llamado Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), instrumento que permitía a sus envíos obtener rebajas sustanciales en materia de aranceles, aunque con un constante temor de ser excluidos de esta "lista de excepción" comercial que se renovaba año a año.
En el caso de las manufacturas y los productos textiles, el acuerdo también fue altamente favorable. Se obtuvo una desgravación total e inmediata para estos productos, lo que a juicio del Gobierno abre una enorme posibilidad para que las medianas y pequeñas empresas puedan penetrar con mayor fuerza en un mercado de más de 284 millones de consumidores y con el mayor poder adquisitivo del planeta.
Incluso en dos de las materias más polémicas - como el capítulo financiero y de propiedad intelectual- , las salidas no fueron perjudiciales para los intereses chilenos.
Ni en la competencia del sistema bancario ni en el de inversión en el extranjero de los fondos de pensiones la normativa chilena fue modificada, mientras que en el mercado de seguros los cambios acordados no tendrán el impacto negativo para las firmas chilenas que al principio se previeron.
Y en el área de propiedad intelectual - específicamente en el tema de patentes farmacéuticas e industriales- , se logró un acuerdo que deja en manos del Congreso chileno la definición del tema, generando un equilibrio positivo entre lo que es la protección a la creación científica y la necesidad de acceso a la población de estos productos.
En el lado inverso, la agroindustria, los lácteos y las bandas de precios fueron tres de las monedas con que se pagó el "costo" de un acuerdo favorable para el resto de los sectores. En el caso de estos instrumentos de estabilización de precios, su vigencia queda limitada a un plazo de doce años, fecha después de la cual deben desaparecer.
Con absoluto beneplácito recibieron ayer los principales dirigentes empresariales, gremiales y gubernamentales la firma del acuerdo de libre comercio entre Chile y Estados Unidos.
Representantes del sector privado como Juan Claro y Ricardo Ariztía; economistas como Cristián Larroulet, Hernán Büchi, Felipe Morandé y Felipe Larraín; y personalidades del Banco Central, como Carlos Massad y José de Gregorio, concordaron en resaltar la gravitación histórica de la próxima suscripción de un convenio tan ambicioso como el alcanzado con la potencia norteamericana. Destacaron las ventajas de abrir aún más un mercado que representa un cuarto del PIB mundial, mientras que Chile equivale al 0.2%.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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