El ministro alemán de Economía, el liberal Rainer Brüderle, insiste en que el consorcio estadounidense General Motors debe cargar con los costes del saneamiento de su filial Opel, ya que ha decidido no venderla, y afirma que si los “Lander” con plantas de la marca deciden contribuir es cuestión suya.
“Es tarea del consorcio matriz GM superar las dificultades de su filial”, apunta en el dominical “Bild am Sonntag”, donde añade que así se lo transmitió a los directivos del consorcio y Opel Europea, con los que se reunió el pasado jueves.
“Si los primeros ministros (de los “Lander”) ven posibilidades de aportar ayudas con medios de sus presupuestos son libres de hacerlo”, afirma, respecto a los cuatro estados federados con plantas de Opel.
Brüderle se reunió el jueves con el nuevo director de la filial europea, Nick Reilly, y el vicepresidente de la compañía, John Smith, en lo que fue el primer contacto del Gobierno alemán con GM, tras el malestar causado en Berlín por el fracaso de la operación de venta a Magna.
Al término de esa reunión, el ministro indicó que GM evaluaba los costes financieros para sanear Opel en 3,000 millones de euros (unos 4,500 millones de dólares).