El Consejo de Administración de General Motors (GM), reunido en Detroit, decidió cancelar la venta de su filial europea Opel a la empresa canadiense Magna International.
En un comunicado, el consejero delegado de GM, Fritz Henderson, explicó que el grupo decidió estudiar la posible reestructuración de Opel y anunció que en breve presentará un plan concreto al Gobierno alemán.
“Somos conscientes de la complejidad y alcance de este asunto, y del agotamiento que ha provocado a todos los afectados”, dijo el directivo, que hasta hace poco defendía la opción de Magna.
“Sin embargo -añadió- desde el principio, nuestro objetivo ha sido asegurarnos la mejor solución a largo plazo para los clientes, empleados, proveedores y concesionarios, y esto es precisamente lo que se refleja en la decisión que hemos adoptado”.
“Entendemos que esta decisión es la más estable y la de menor coste para asegurar el futuro de Opel y de Vauxhall (la otra marca que iba a ser vendida) a largo plazo”, indicó.
GM dijo que coordinara con los sindicatos la reestructuración.