La General Motors de Brasil anunció ayer una inversión de 1.000 millones de dólares en el país que, según su presidente Jaime Ardila, constituye "un voto de confianza" en una economía que registró un récord de ventas de automóviles en el primer semestre de este año, pese a la crisis mundial.
La inversión de la General Motors (GM), para ampliar su fábrica de automóviles en la sureña ciudad de Gravataí y lanzar dos nuevos modelos totalmente diseñados en Brasil, fue la primera de una multinacional del sector desde el agravamiento de la crisis, en agosto del año pasado.
Ardila, presidente de la General Motors de Brasil y para el Mercosur, destacó, en un discurso que pronunció ante el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, el aumento de las ventas en el país en momentos en que el sector enfrenta dificultades en el resto del mundo.
"Nosotros no hacemos inversiones para tres meses o para doce meses. Estamos invirtiendo en productos que serán lanzados en 2012. Es por eso que digo que se trata de un voto de confianza en el país y en el Gobierno.