El gobierno argentino pidió al Congreso la aprobación del presupuesto 2002, que incluye drásticos recortes de gastos, ya que esto facilitaría la reestructuración de la deuda pública y reduciría las posibilidades de que el país caiga en una cesación de pagos.
"Es absolutamente necesario tener algunas señales positivas en términos de unidad en Argentina, que el parlamento se dedique a resolver la sanción del presupuesto nacional", dijo el portavoz presidencial, Juan Pablo Baylac, en declaraciones radiales.
"Con esto, creo que la Argentina termina con mucha fortaleza para desafiar la negociación de la deuda externa (...) y discutir con los acreedores externos un porcentaje de interés más bajo del que está contratado en estos momentos", agregó Baylac.
Pero no le resultará fácil al gobierno que el Congreso, dominado por el opositor Partido Justicialista (Peronista), apruebe el presupuesto del 2002. El proyecto enviado al parlamento prevé un gasto público global de entre 42,000 y 42,500 millones de dólares, lo que marca un drástico recorte respecto de los 49,646.2 millones.