El ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, desechó ayer la propuesta de dolarizar la economía, cuyo principal pregonero es el ex presidente Carlos Menem, así como la de establecer un tipo de cambio fijo, en lugar de la actual flotación cambiaria con intervenciones del Banco Central.
"No veo ninguna posibilidad de dolarizar y no hay margen para establecer un tipo de cambio fijo, de modo que se continuará con la flotación", dijo el ministro en un aparte de las reuniones del Mercosur que se desarrollaron en Buenos Aires.
La moneda argentina se revaluó este viernes por octava vez consecutiva cotizada a 3,54 pesos por dólar en las entidades que operan por cuenta y orden del Banco Central.
El responsable de la política económica argentina reveló además que estudia "algunos cambios" en el sistema de reemplazo voluntario de los depósitos bancarios congelados desde diciembre pasado por bonos del Estado, que parece naufragar en un mar de indiferencia de los ahorristas.
No obstante, las modificaciones que estudia el ministro de Economía no se originan en el resultado de esa operación, sino en el paulatino deshielo de depósitos por cientos de decisiones judiciales individuales (amparos) que autorizan a los ahorristas a recuperar su dinero.
"Hace 40 días esperábamos que los amparos fueran cerrados como vía de emisión monetaria y como eso no ha ocurrido, se van a requerir algunos cambios", fue la explicación deliberadamente ambigua del ministro.
El cambio de depósitos interdictos por bonos a cinco o diez años fue motivo de cortocircuitos entre Lavagna y el formalmente autónomo Banco Central, cuyas autoridades admitieron preferir un canje forzoso, como lo reclama el Fondo Monetario Internacional (FMI), pese a que las leyes argentinas no lo permiten.