El ministro de Relaciones Laborales de Ecuador, Richard Espinosa, anunció ayer el despido de 900 funcionarios públicos, que se añaden a otros 2,700 obligados a salir del trabajo el año pasado, lo que provocó críticas de sectores sociales y políticos.
Tras una reunión pública de todo el Ejecutivo, Espinosa dijo a la prensa que la mayoría de los funcionarios no serán reemplazados.
Los despidos han afectado a 24 instituciones estatales, que el ministro no detalló cuáles eran.
Espinosa argumentó que la "salida" de los trabajadores se engloba dentro de un proceso para "tener unas instituciones públicas eficientes", para lo que las autoridades correspondientes han realizado un "análisis" con el objetivo de aumentar "la eficacia y la calidad de atención a la ciudadanía". La medida responde, según el ministro, a una segunda fase de la reforma de las instituciones, después de que en 2011 fueran despedidos 2,700 funcionarios.