El gobierno argentino reconoció que la desocupación, que afecta a por lo menos a cuatro millones de personas en ese país, podría convertirse en un problema crónico y admitió un posible aumento respecto del año anterior.
"Tenemos todos los indicios de que hay un ligero incremento en la
desocupación", dijo el jefe de Gabinete, Rodolfo Terragno en relación al índice divulgado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). Para Terragno este resultado "confirma los temores sobre el riesgo de que el nivel elevado del desempleo adquiera un carácter crónico, a nivel alto, y que no se puede esperar que descienda por el desempeño normal de la economía".
Los informes que maneja el gobierno revelan una desocupación del 14,7%, un punto más que en octubre, lo que es algo más de cuatro millones personas con problemas laborales. El gobierno del presidente Fernando de la Rúa heredó el problema de su antecesor Carlos Menem que, cuando asumió en 1989, enfrentó una desocupación del 7,1%. Menem prometió "pulverizar" el desempleo pero su drástico plan de privatización de empresas y la crisis económica doméstica e internacional elevaron al doble la cifra de desocupados. La tasa de desempleo más alta se registró en mayo de 1995, con el efecto "tequila" de la crisis mexicana, con el 18,4%.
Terragno admitió que la gente "está decepcionada y triste" a raíz de "los salarios insuficientes, el desempleo y las malas condiciones de vida". "Es responsabilidad del gobernante saber que eso no se va a modificar diciendo que tenemos planes" para superar la situación, indicó el jefe de gabinete.
También dijo que el propósito del gobierno es crear empleo. "Hay que transmitir confianza y no estar encerrado en la cúpula del poder y entender a los demás", subrayó el funcionario.