El Gobierno francés tendrá que presentar una nueva ley de rectificación presupuestaria si no se cumplen las grandes líneas para el equilibrio de las cuentas públicas, que se basan en una previsión de crecimiento del 2.5%, considerada muy elevada por los institutos de coyuntura.
Esta es una de las dos reservas fijadas por el Consejo Constitucional al presupuesto para 2003, al que no obstante dio su visto bueno, lo que supone que admite la sinceridad de sus previsiones de ingresos y gastos, informó "Le Figaro".
El Consejo Constitucional estima en su dictamen que, si durante el año "parece que las grandes líneas del equilibrio no van a poder cumplirse, el Gobierno tendrá que presentar al Parlamento un proyecto de ley de rectificación presupuestaria".
Toma así la palabra al ministro del Presupuesto que, ante las críticas de los parlamentarios socialistas por presentar una previsión de crecimiento que consideran exagerada, subrayó su voluntad de "transparencia".
La segunda reserva emitida por el Consejo Constitucional es que "las medidas de congelación y de anulación de partidas presupuestarias tendrán que ser puestas en conocimiento del Parlamento a lo largo de todo el ejercicio".
El Ministerio de Economía, precisamente, trabaja desde hace varias semanas en la congelación de una partida de entre 3,000 y 5,000 millones de euros, lo que significa una modificación de los presupuestos que acaban de ser aprobados por los parlamentarios.
El primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, ha insistido en la prudencia con la que se elaboró el presupuesto para 2003, y la posibilidad de adaptarlo en función de la coyuntura.
Raffarin explicó que se han "hecho procedimientos presupuestarios que nos permitirán adaptarnos al fin del primer trimestre cuando se levanten las incertidumbres internacionales", en alusión a una posible guerra en Irak.