El Gobierno francés afirmó ayer que antes de las elecciones presidenciales de primavera aplicará el conocido como “IVA social”, que consiste en compensar una baja de las cotizaciones sociales con una subida del impuesto sobre el valor añadido que se aplicaría a productos importados de países con mano de obra barata.
El objetivo es “crear empleo en Francia y evitar que se vendan a bajo costo productos importados”, declaró a “France Info” la ministra del Presupuesto, Valérie Pécresse.
También ayer, el ministro de Trabajo Xavier Bertrand en entrevista a la cadena de televisión “France 2” confirmó la aplicación del IVA social “por interés del país, por interés del empleo” ya que “hay demasiadas cargas sobre el trabajo” y “hay que disminuirlas”.
Recordó también que por cada 100 euros de salario bruto que paga una empresa, las cotizaciones sociales en Alemania representan 39 euros, mientras en Francia llegan a 50, lo que plantea problemas de competitividad.
La idea del “IVA social” fue ya avanzada por el presidente Nicolás Sarkozy en el discurso de fin de año, un mensaje considerado en clave electoral, ante los comicios presidenciales que se celebrarán el 22 de abril y el 6 de mayo y en los que se espera vuelva a presentarse como candidato.
“Hay que reducir la presión sobre el trabajo y que contribuyan financieramente las importaciones que compiten con nuestros productos con mano de obra barata”, dijo Sarkozy.
De esta forma, el presidente indicó que se trataría de aumentar la fiscalidad sobre las importaciones de países en los que el costo de la mano de obra es menor que en Francia.