El Gobierno italiano, bajo presión tras otra rebaja de la calificación de la deuda soberana, aseguró que sigue trabajando para sanear las cuentas públicas y que presentará en breve un nuevo plan para relanzar la economía del país.
La decisión anunciada el martes por la agencia de medición de riesgo Moodys de rebajar de Aa2 hasta A2 la calificación que asigna a la deuda soberana italiana ha vuelto a poner en una situación delicada a Italia, que ha visto de nuevo cuestionada su solvencia financiera, añadiendo más presión al Gobierno de Silvio Berlusconi.
El Ejecutivo intentó salir al paso de este nuevo revés, que se suma a la rebaja de Standard & Poors anunciada hace cerca de dos semanas, asegurando que se esperaba la decisión de Moodys, después de que el pasado 17 de junio Moodys pusiera la calificación que asigna a Italia bajo revisión para una posible degradación.
El Gobierno declaró que sigue trabajando en su objetivo de sanear las cuentas públicas del país y lograr así el equilibrio presupuestario en 2013, como prevé el último plan de ajuste aprobado por el Parlamento en septiembre, por un valor de cerca de 54,000 millones de euros.
Unas medidas a las que debería sumarse en los próximos días un nuevo plan para relanzar la economía.