El gabinete del primer ministro Yoshiro Mori manifestó su oposición a medidas extraordinarias para mantener los precios de la bolsa tras la petición formulada ayer por el Partido Liberal Demócrata (PLD) y sus dos socios de coalición, el Komeito y el Honshuto.
De momento "no es necesario" que el gobierno tome medidas como las propuestas, dijo el ministro de la Agencia de Planificación Económica (EPA), Taichi Sakaiya, después de que el Nikkei sufriera ayer la quinta peor caída de su historia como consecuencia del desplome de Wall Street el viernes.
El PLD, alarmado por el descenso bursátil de ayer, pidió medidas urgentes para estabilizar los mercados como inyectar un billón de yenes (9.430 millones de dólares) de dinero público en la bolsa.
Japón ha utilizado con anterioridad y de forma generosa inyecciones multimillonarias de fondos públicos en los últimos años para reflotar tanto grandes bancos como pequeñas firmas financieras no bancarias al borde de la quiebra.
El ministro de Finanzas, Kiichi Miyazawa, ha pedido tiempo para saber cuál será el rumbo que tomarán los mercados bursátiles, en particular Wall Street, y se ha mostrado confiado en la capacidad de la economía japonesa de completar su recuperación.
El propio primer ministro Mori se ha unido a la opinión de Sakaiya al advertir de que es necesario analizar detenidamente los movimientos bursátiles antes de tomar medidas concretas como las enunciadas por la bancada del Partido Liberal Demócrata y sus aliados.