La reducción de vuelos llevada a cabo por Delta Air Lines Inc. y US Airways Group Inc. con el propósito de bajar el gasto récord en combustible, está causando dificultades en las ciudades de Pittsburgh y Cincinnati.
Pittsburgh, sede de 12 de las compañías de la lista Fortune 1000 de las mayores empresas de Estados Unidos, perdió el servicio aéreo directo a Londres, París, Fráncfort y 19 ciudades de Estados Unidos cuando US Airways redujo en un tercio los vuelos este año desde su antiguo destino principal. La aerolínea Comair, de Delta, redujo sus vuelos un 10% en Cincinnati, sede de Procter & Gamble Co., el mayor fabricante mundial de productos para el consumidor.
Como resultado, muchos viajeros de negocios tienen que apurarse a buscar conexiones que antes daban por sentadas. Los aeropuertos de Pittsburgh y Cincinnati están entre los 120 donde las aerolíneas han reducido la capacidad de asientos en por lo menos un 10% en los últimos 12 meses, y es probable que haya más recortes para compensar la subida del 83 por ciento que se ha dado en el costo del combustible de aviones durante ese plazo.