La gravedad de la crisis en la empresa automovilística Ford obligó a Bill Ford, bisnieto del fundador de la compañía, a renunciar en favor de un alto directivo de Boeing más experimentado en la reestructuración de grandes empresas.
En meses recientes, la crisis en Ford se ha agravado ante la incapacidad de la dirección de la empresa por reactivar el interés de los conductores norteamericanos por los productos de la compañía.
En los seis primeros meses del año, Ford ha perdido 1.400 millones de dólares y en julio la japonesa Toyota, que hace unos años le arrebató el título del segundo fabricante mundial de automóviles, le superó en ventas en Estados Unidos.
Estos últimos datos han puesto de manifiesto que las medidas diseñadas por Bill Ford para reestructurar el fabricante no están funcionando, al menos con la rapidez que la situación exige.
En octubre del 2005, Bill Ford anunció una profunda reestructuración de la empresa en Norteamérica basada en la eliminación de un mínimo de 30.000 puestos de trabajo, el cierre de una docena de instalaciones y la drástica reducción de la producción en Estados Unidos.
Bill Ford llamó el plan "El camino hacia adelante" pero hoy, tras cinco años al frente de la compañía de su bisabuelo, finalmente reconoció que la crisis del fabricante es demasiado profunda y complicada.
Ford señaló en un comunicado que había determinado "que nuestro esfuerzo de reestructuración requería el conocimiento adicional de un ejecutivo que ha liderado antes una gran empresa industrial a través de tamaño desafío".
Pero Ford también quiere dejar claro que no deja la empresa y que seguirá en control conceptual desde el puesto de presidente ejecutivo del Consejo de Administración. En un mensaje dirigido a sus empleados, Ford señaló que "no me voy a ninguna parte".
Grave crisis obliga a renunciar a Bill Ford
Biznieto del fundador de la compañía automotriz dimite en favor de ejecutivo de la Boeing.