Grecia sigue acaparando las portadas de los periódicos internacionales, pero no es precisamente con buenas noticias. Sólo hasta la semana pasada empezaron a llegar los primeros aportes económicos para rescatar al país heleno.
En ese sentido el auxilio económico proviene del Fondo Monetario Internacional (FMI), en conjunto con varios miembros de la eurozona, que inyectaron $25 mil 400 millones.
Pero en el fondo, la pregunta que se hacen los expertos es ¿cómo Grecia ha llegado a esta lamentable situación en la que la que el euro corre riesgo de desaparecer?
Para responder esa pregunta, la economista Irene Giménez, de la firma Goethals Consulting explicó que la verdadera razón hay que buscarla en la irresponsabilidad de los gobiernos del continente europeo, en especial el presidido por el primer ministro griego, George Papandreu.
“En Grecia, los políticos se volvieron adictos al gasto y a la deuda, con unos presupuestos desequilibrados y, encima, falsificados, por eso les tocará ahora a los habitantes pagar las facturas”, enfatizó Giménez.
En resumidas cuentas la más afectada será la población asalariada de Grecia pues van a tener que trabajar, no para consumir, ni ahorrar, sino exclusivamente para devolver el dinero que dilapidaron sus políticos.
La economista dijo que el déficit de este país es elevado (13% del PIB) y su deuda también (113%).
En cambio, el gobierno conservador anterior prefirió conseguir dinero de los bancos extranjeros que imponer un severo ajuste del gasto público y así corregir el fraude fiscal, opinó Giménez.
En otras palabras, el 95% de la deuda del estado griego la tienen los bancos europeos (y muy en especial los alemanes).
Las condiciones del rescate acordadas por el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE), implicarán según Giménez, un fuerte aumento de la presión fiscal y una reducción considerable de las pensiones griegas.
Sin embargo, las especialista duda mucho que funcione el megarescate, realizado nuevamente con los fondos de todos los trabajadores y contribuyentes de la zona euro.
“Eso crea condiciones de cuasi chantaje, porque posiblemente haya otros países de la zona que sencillamente decidan declararse o amenazar con quiebras, para que nuevamente el BCE y el FMI salgan al rescate”, subrayó.
Ahora bien, surge una nueva interrogante: ¿cuánto tiempo podrá sostenerse este rescate?
Bajo esa premisa y desde la óptica de Giménez queda poco tiempo para que estalle una bomba de tiempo. Además hay muchos países con situaciones similares a la de Grecia como por ejemplo España, Italia, Portugal, Irlanda y etc.
La única salida que la economista ve en el camino, ante el fenómeno cíclico de la crisis económica internacional, es una reforma íntegra del sistema financiero (bancario y monetario).
Esto pudiera ser realidad cuando se desnacionalicen las monedas y eliminando los bancos centrales.
Adicionalmente se le debe exigir al sistema bancario privado que implemente un libre coeficiente de caja del 100% de sus depósitos que en mancuerna con el respeto del principio de propiedad privada de los fondos, imposibilite las expansiones crediticias que son la causa fundamental de estas crisis.
En general, el panorama perfila con matices poco favorables para Europa. O por lo menos así lo dejó en evidencia Arturo Carvajal, director de riesgo financiero de la consultora KPMG.
El analista se atrevió a apostar que la crisis no ha terminado sino que se acaba de activar, opinión que dió a conocer durante el Congreso Latinoamericano de Auditoría Interna y Evaluación de Riesgo.
“Pero lo más preocupante, es que la crisis estructural de Grecia desatará una ola de contagio que inclusive podría afectar a Panamá”, destacó el experto en riesgo.
Sin embargo, Carvajal es consciente de que los países latinoamericanos son más cautelosos.
Pero ante esta situación el término inmunidad suele salir a colasión. Es por eso que Carvajal sugiere que las economías deben mentalizarse que ante una burbuja como la que se está formando a nivel mundial “eso va a pegar de alguna forma”, concluyó.