Miles de funcionarios griegos desafiaron ayer la lluvia para protestar contra los despidos y los recortes sociales del Gobierno, presidido por el conservador Andonis Samarás, en la quinta huelga general del año, con más seguimiento en el sector público que en el privado.
Unas 11,500 personas según la Policía -algunos miles más, de acuerdo con los medios griegos- se manifestaron por el centro de Atenas al grito de "Ningún funcionario sobra, el que sobra es Samarás" y "Basta de sacrificios humanos".
Durante toda la jornada, los hospitales solo ofrecieron servicios mínimos, mientras que permanecieron cerrados colegios y universidades, juzgados y la mayoría de oficinas municipales y de la Administración.
El aeropuerto de Atenas modificó los horarios de una veintena de vuelos internacionales y de más de 40 vuelos nacionales y canceló una decena, todos ellos internos.
La mayor incidencia de la huelga en el sector privado se vio en el sector naval, fuertemente sindicado, lo que provocó que los barcos amanecieran amarrados a los puertos.