El presidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed, Banco Central), Alan Greenspan, indicó claramente ayer ante el Congreso que la ausencia de riesgos inflacionarios permite esperar a que la aún incierta reactivación económica en Estados se afirme, antes de aumentar las tasas de interés.
"Es cierto que a término la actual política monetaria muy flexible no podrá probablemente ser mantenida" reconoció Greenspan ante la Comisión Económica conjunta del Congreso.
"Pero -añadió Greenspan- las perspectivas de baja inflación y las expectativas en los próximos meses significan que la Reserva Federal debería disponer de un margen importante para ajustar la política monetaria para contener las presiones inflacionistas una vez que se vislumbre una recuperación sólida".
La Fed redujo su tasa interbancaria en 11 ocasiones en el año 2001 -cuatro veces después de los atentados del 11 de septiembre-, para alcanzar un descenso de 1.75% a su nivel más bajo desde hace 40 años, en un intento de reactivar una economía fuertemente desacelerada.
El Producto Interno Bruto (PIB) estadounidense se contrajo 1.35 en ritmo anual en el tercer trimestre del año pasado antes de crecer 1,7% en los últimos tres meses del año.
"Constatamos durante los últimos meses signos alentadores de afirmación de la demanda", pero la Fed considera que "la amplitud de esta reactivación no está clara", señaló.
"La reactivación de la actividad (económica...) será de corta duración sin una reactivación de la demanda antes que los efectos positivos (...) de la actual reconstitución de las existencias de las empresas se disipen", advirtió.
"Pero el grado de firmeza de la demanda durante los próximos trimestres, factor esencial para sostener una expansión duradera de la economía, sigue siendo incierto", indicó Greenspan, al destacar que la situación económica estadounidense no evolucionó desde la última reunión del Comité de Política Monetaria de la Fed el 19 de marzo, instancia que mantuvo las tasas incambiadas.
"En momentos en que numerosas fuerzas negativas que limitaron mucho a la economía el año pasado comenzaron a atenuarse, otros factores como el fuerte alza de los costos petroleros mundiales y el elevado nivel del endeudamiento de los hogares presentan desafíos" para el crecimiento, sostuvo el presidente de la Fed, quien reiteró su optimismo prudente de las últimas semanas. "Por eso la evolución de la demanda debe ser seguida de cerca", agregó.
Para el petróleo, Greenspan consideró que "si los precios se mantienen en su nivel actual tendrían poco impacto sobre el consumo". El barril valía 25.5 dólares ayer en Nueva York luego de tocar los 28 dólares hace diez días debido a las tensiones en Medio Oriente.
Pero "hay pocas dudas de que las perspectivas económicas mejoraron", dijo.
El titular del banco central estadounidense mencionó en particular el hecho de que los gastos de los hogares estadounidenses se mantienen en buena forma y que los beneficios y las inversiones de las empresas muestran signos de mejoría.