Al parecer los productores guatemaltecos están confiados de que sus productos no estarán en desventaja cuando entre en vigencia el tratado de libre comercio entre su país y Panamá.
A diferencia de Panamá, que sí pidió la exclusión del arroz, carne de cerdo y pollo, los negociadores guatemaltecos no presentaron ninguna durante la primera ronda de discusión entre ambas partes. Igualmente, durante este primer encuentro se lograron avances significativos en comparación con los acordados con Costa Rica y Nicaragua.
Diana Salazar, directora nacional de Negociaciones Comerciales Internacionales de Panamá, indicó que ambos países presentaron sus ofertas relativas al intercambio de bienes, en la que un 70% de las líneas arancelarias de fue ofrecida a cero arancel de manera inmediata.
Igualmente, se avanzó en el acceso a servicios financieros de gran interés para Panamá.
Ocurre que llevamos minutos esperando por un espacio y de repente, llegó el típico panameño, ese juega vivo, y haciendo caso omiso a nuestra direccional, se apodera del "parking".
Así de crítico es el panorama. No solamente los cables telefónicos son testigos de la mala educación, tampoco quienes no tienen otra opción de tomar un autobús y quienes van en sus propios vehículos.
Se ha generalizado la forma soez de tratarnos. Sus tentáculos han llegado a la propia internet. En este medio, se les conoce con el sofisticado nombre de "Trolls", que en la terminología de avanzada o tecnológica, se trata de una persona que escribe mensajes groseros u ofensivos en la web, con el objetivo de interrumpir discusiones, foros serios o enfadar a sus participantes.
Se ocultan en la impersonalidad que brinda la red para ejecutar a mansalva su atrofiado vocabulario en contra de todos.
Los trolls.. ah, esa especie tan "simpática" y adorable para algunos .. todos sabemos que existen, muchos los hemos leído, pero lo que más nos irrita es que sin pedirlo, ni buscarlo, en ciertos momentos tenemos que soportar sus vulgaridades.
Malas maneras, incultura, antisocial y otros calificativos podemos darles a quienes no practican normas elementales de urbanidad. Un mal de nuestros tiempos, de la sociedad actual que cae por un despeñadero sin que nadie lo pueda controlar.
Comencemos desde hoy a ser mejores personas, a practicar las buenas maneras, modales, y por qué no, a aprender a dar las gracias. Que no se extinga, que viva para siempre.