Los últimos datos divulgados por el Gobierno de Estados Unidos muestran que la economía sigue débil, y algunos analistas creen que la incertidumbre sobre la guerra en Irak aumenta el riesgo de una recesión, agravada por un déficit récord.
"Los datos de febrero trajeron un montón de noticias malas, y la incertidumbre, ciertamente, tiene su efecto", dijo a EFE William T. Dickens, del Instituto Brookings, en Washington, para quien los resultados económicos "no son alentadores".
La percepción sombría de la situación no se limita a EU: el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió de que "la inestabilidad geopolítica continuada y las amenazas del terrorismo (suman) incertidumbres que fortalecen los vientos en contra de la recuperación económica global".
La economía de EU sufrió una breve recesión en 2001 y terminó el año con un crecimiento de apenas el 0.3%, tras el cual creció un 2.4% en 2002. El Gobierno informó esta semana de que, en términos reales, el gasto de los consumidores en febrero fue un 0.4% más bajo que en enero, cuando ya había bajado un 0.3%.
La importancia del consumo en EU es crucial para la economía, ya que equivale a dos tercios del Producto Interior Bruto del país. Han bajado las ventas de casas, ha caído la confianza de los consumidores y la guerra ha reducido aún más las ventas de automóviles, que ya antes del conflicto habían bajado.
También disminuyeron los pedidos de bienes duraderos -los más costosos- así como los ingresos disponibles de los estadounidenses, y el desempleo sigue muy alto, en el 5.8% de la población activa, mientras los continuos anuncios de despidos de las empresas no hacen prever una reducción.