La globalización y la apertura de marcados ha traído mayores retos para los sectores productivos nacionales: competir en el mercado internacional contra países altamente industrializados y exportar a bajo costo, en un país donde la prioridad está en el sector servicios.
Esto es lo que algunos llaman "el dilema del sector primario y secundario de la economía", que ha sido relegado a satisfacer la pequeña demanda doméstica y lucha a brazo partido por ganar espacio en un competitivo mercado internacional.
El sector industrial representa un 9.6% del Producto Interno Bruto (PIB), uno de los más bajos de Centro América. El 50% de la producción son alimentos y bebidas, productos que no aparecen en las listas de los rubros de exportación, lo que indica que sólo llegan a satisfacer la demanda local.
La diferencia abismal entre las importaciones y exportaciones nacionales haría recordar a algunos la figura bíblica de David y Goliat. ¿Cómo competir en las ligas mayores del comercio internacional sin fortalecer a los sectores productivos? ¿Cómo podría lograrse esto sin la adopción de una política industrial y agroindustrial? ¿Cómo utilizar eficientemente nuestro limitado potencial tecnológico para hacer más eficiente a los sectores productivos?
Estas son algunas de las preguntas que se responderán en el primer Simposio sobre Política Industrial en Panamá y el papel de la Tecnología, a realizarse del 9 al 10 de agosto en el Centro de Convenciones Atlapa, un esfuerzo conjunto realizado por la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT), el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), la Autoridad Nacional de la Pequeña y Mediana Empresa (ANPYME), la Asociación Panameña de Exportadores (APEX), el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), la Cámara de Comercio, entre otros.
Al final del evento, Panamá contará con un borrador consensuado para la elaboración de una estrategia industrial que involucre tanto a los sectores productivos industriales y agroindustriales, como al gobierno, tomando en cuenta la importancia que tiene la tecnología en el desarrollo.
¿POR QUE UNA POLITICA INDUSTRIAL?
Para un país como Panamá, no tener una política industrial significa caminar a oscuras, lo que impide hacer más eficiente los procesos productivos y la búsqueda de mercados.
La industria y la agricultura nacional no pueden conformarse únicamente con suplir el limitado mercado doméstico, deben buscar otros mercados, señaló Víctor Cruz, asesor económico del Sindicato de Industriales de Panamá.
El SIP y la APEX ya le han presentado al gobierno un documento de política de competitividad industrial, donde se indica los lineamientos que cada parte debe reconocer para el desarrollo de la industria, informó Cruz.
Sin embargo, este documento aún no ha sido establecido como un plan nacional con acciones claras del gobierno y el sector privado, indicó.
Este plan debe contemplar por ejemplo, líneas de acción en financiamiento, capacitación, educación formal y capacitación dual, ya que "los profesionales que salen de las universidades no llenan los requerimientos de los sectores productivos", manifestó Cruz.
INDUSTRIA Y TECNOLOGIA
La tecnología está definiendo la forma en que el mundo vivirá e intercambiará bienes y servicios y su actuación en la comunidad internacional, señala Luis Donderis, gerente de Cooperación Técnica de SENACYT.
La entrada de Panamá a la Organización Mundial del Comercio, abre el mercado nacional al mundo. ¿Qué significa esto para la industria? Se resume en dos palabras: eficiencia y competitividad.
La eficiencia se traduce en mayores volúmenes de producción y la competitividad se refiere a la calidad de los productos, lo cual exige modernización y tecnología, explica Donderis.
"En la medida en que se logre diseñar una política que apoye y estimule la reconversión industrial, el sector se fortalecerá y desarrollará", manifestó.
ALARMA A LA INDUSTRIA
A pesar que la industria podría considerarse la cenicienta del Estado, la actividad tiene un impacto decisivo en la generación de puestos de trabajo, pues emplea el 23% de la población económicamente activa y genera un 9.6% del PIB, de acuerdo a cifras de la Contraloría.
No es un secreto que aproximadamente el 80% del PIB de Panamá corresponde al sector servicios, que se sostiene por la existencia del Canal, el Centro Bancario Internacional, la Zona Libre de Colón, sector marítimo, entre otros.
Sin embargo, estas actividades dependen de los vaivenes de la economía mundial, y ciertamente, tanto la Zona Libre, como el Centro Bancario y el Canal, no están actualmente en su mejor momento, lo que hace necesario volver la cara al sector industrial.
Países como Singapore y Hong Kong han hecho énfasis en los sectores manufactureros orientados a la exportación, en lugar de dejarlos para satisfacer la demanda doméstica. Con esto, han ganado competitividad internacional y han diversificado sus servicios.
"Ningún país puede vivir exclusivamente del sector servicios. Necesita una base industrial y agro industrial, lo que hace necesario fortalecer esta área, para que los pequeños, micro y mini empresarios, que trabajan en esta área, se fortalezcan y generen nuevos negocios que les permitan sobrevivir", indicó Donderis.