La empresa estadounidense Heinz informó que su planta procesadora de tomates, intervenida por el gobierno venezolano, estaba en receso desde hace varios años por diversos problemas como la falta de suministro del producto por agricultores.
De acuerdo con la trasnacional norteamericana, los agricultores prefirieron "vender el tomate en el mercado fresco toda vez que se vendía a mayor precio, dejándonos en consecuencia desprovistos de la materia prima esencial para el funcionamiento de la planta".