Economía

Hoteles declaran guerra de tarifas


La guerra de tarifas en la plaza hotelera en el país, se ha convertido en un verdadero canibalismo. Ante la alternativa de quedarse semivacíos, los hoteles han bajado progresivamente sus tarifas hasta un 15%, para captar clientela.
Sin embargo, esta estrategia de emergencia no ha dado los resultados esperados, sino que más bien se agudiza la situación al casi no tener ganancias y registrarse una disminución en número de clientes.
El presidente de la Cámara de Turismo de Panamá, Miguel Cortés, reveló que la guerra de tarifas se ha agudizado porque los hoteleros se encuentran en una situación de desesperación, al sólo tener un 40% de ocupación en términos generales.
" Tener una ocupación de 40% es justamente el límite donde se empieza a perder dinero, y ante esta desesperación se toman medidas dramáticas que son realmente suicidas, porque lo que se está haciendo con la industria hotelera, se puede calificar de suicida desde cualquier punto de vista", sentenció Cortés.
La reducción en las tarifas por habitación se viene desarrollando con mayor énfasis desde el año pasado. Por ejemplo, en 1999, el Cesar Park tenía una tarifa promedio de 103 dólares por habitación; ésta ha bajado a 91 dólares; en el 2000, El Panamá tenía una tarifa promedio de 81 dólares, la cual pasó a 48 dólares. Sin embargo, las tarifas bajas no repercuten en aumento de alojados. Por su lado, el Hotel Riande Continental aplicó una tarifa promedio en 1999 de 82 dólares y en el 2000 bajó a 74 dólares, mientras que el Marriot Panamá tenía una tarifa promedio de 117 dólares que bajó a 91 dólares. Algo influye para que la fórmula de tarifas no funcione.
Cortes indicó que esta tendencia reduce los ingresos para los negocios y para el país. Panamá se ha convertido en un destino más barato en comparación con los demás países del área, pero ello no ha servido de garantía de ser más visitado.
" Muchos hoteles están ofreciendo sus servicios casi al costo, simplemente para sobrevivir, pero son necedades desproporcionada porque los hombres de negocios, son clientes cautivos que tienen que venir forzosamente, y con la guerra de tarifas se les está regalando el país", enfatizó Cortés.
Según el empresario, aparte de este problema, unos 15 hoteles están desarrollando una serie de prácticas desleales, como el pago de comisiones a los taxistas para que desvíe a los turistas a sus complejos.
Denunció que estos hoteleros utilizan argumentos, como que el lugar al que se dirigen los visitantes se quemó o está lleno de roedores y cuando al fin son desviados de su ruta original, el taxista recibe de 10 a 15 dólares de comisión.
Según el empresario, por el momento no existe el mejor ambiente para tomar una decisión en buscar una solución de común acuerdo, debido a que es muy difícil llegar a un entendimiento cuando cada uno lucha por sobrevivir.
Además tiene que existir una voluntad reguladora por parte del IPAT, para que se cumplan las leyes que se infringen o la tendencia seguirá dirigida a un canibalismo que terminará con el cierre de algunos hoteles que serán devorados por otros.
Para mejorar el panorama se tiene que desviar el mercado hacia otros segmentos como el recreativo y no seguir bajando las tarifas en mercados que ya existen.
Según Cortés, Panamá no tiene suficiente oferta de hoteles de playa y casi todos los que existen en la ciudad de Panamá están orientados a un mercado corporativo y de negocios.
Prueba de esto es que el hotel de Contadora y Decameron han mantenido buenos niveles de ocupación, al ser la alternativa de los turistas que en su mayoría buscan un ambiente caribeño, mientras que a hoteles como Sol Melía y Gamboa Rainforest no han tenido el éxito que se esperaba, por lo menos a corto plazo, porque el 80% de los visitantes buscan lugares cercanos a las costas y de este total sólo el 2% se inclina hacia destinos netamente ecológicos, lo que hace más difícil el esfuerzo de penetración del producto que ofrecen.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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