La huelga en la empresa alemana Volkswagen en México, que paralizó ayer la producción de unos 1.500 automóviles diarios, llegó a su segundo día después de que ambas partes suspendieran anoche las negociaciones sin llegar a ningún acuerdo.
Tras diez días de contactos previos e infructuosos, la organización sindical decidió paralizar la producción en la segunda planta más grande de la empresa alemana en América Latina.
A pesar de que el sindicato redujo sus pretensiones salariales de un 35 a un 27 por ciento, la empresa mantuvo su oferta del 9,2 por ciento de acuerdo con las previsiones de inflación para este año.
La planta de Volkswagen en la ciudad de Puebla, 125 kilómetros al este de la capital, tiene 18.450 trabajadores, 12.600 pertenecientes al sindicato, y produce en exclusiva los modelos Nuevo Beetle, Golf, Jetta y el Sedan, conocido popularmente como el "escarabajo" o "vocho".
El ejecutivo de la empresa Francisco Bada afirmó que el problema que impide la solución del conflicto es determinar el incremento salarial, ya que las cuestiones administrativas y de presentaciones ya fueron resueltas ayer.
Explicó que las conversaciones para llegar a un acuerdo continuarán este sábado en la sede de la Secretaría del Trabajo y se espera lograr un avance en este proceso.
El dirigente del sindicato José Luis Rodríguez declaró que los trabajadores redujeron sus demandas del 35 al 20 por ciento de aumento al salario, aunque mantienen el 7 por ciento en prestaciones. Explicó que el 60 por ciento de los 410.000 autos que se produjeron en 1999 se exportó a más de 80 países, y se prevé que este año salgan de la planta unas 430.000 unidades.
Rodríguez manifestó su confianza en lograr una rápida solución del conflicto y suspender la huelga, la primera en los últimos ocho años