El Parlamento húngaro aprobó ayer la polémica ley de estabilidad económica, criticada por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y que determina una tasa única de impuestos sobre la renta del 16%.
Pese a que Barroso había pedido al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que retire dicha ley, debido a las dudas sobre su compatibilidad con los tratados comunitarios, el jefe de Gobierno insistió en continuar con la tramitación.
La principal crítica frente a la ley es que sólo podrá ser modificada en el futuro con el apoyo de dos tercios de los diputados en el Parlamento, una mayoría constitucional con la que cuenta ahora el partido conservador Fidesz.