A lo largo de la Bahía de Panamá y rodeado de duras críticas por una concesión que permite rellenar el mar y otorga los terrenos del antiguo Aeropuerto de Paitilla para un lujoso complejo de bienes raíces, el próximo 29 de febrero será inaugurado El Corredor Sur.
Un vocero de la empresa Ingenieros Civiles y Asociados (ICA) de Panamá, confirmó que hasta el momento han sobrepasado en un 10% las expectativas de uso del Corredor Sur, por lo que podría revertir a Panamá antes cumplidos los 30 años de la concesión.
Sin embargo, el portavoz también aclaró que esto no significa necesariamente que se obtengan mayores ingresos, puesto que los cálculos estimaban el paso de cierta cantidad de vehículos pesados, que pagan un peaje más alto, y hasta el momento los mayores usuarios del Corredor Sur, son automóviles que pagan el monto mínimo.
Otra cosa que sobrepasó las expectativas, fue el monto gastado por ICA en concepto de indemnizaciones. Significa que la inversión total ya no serán los 222 millones establecidos en el contrato, por lo que la empresa podría solicitar al gobierno mayor área de relleno en el mar, ya que el contrato lo permite, señaló Nicolás Luis Trejos , gerente general de ICA Panamá.
Mientras tanto, la última fase de la construcción avanza a toda velocidad, y sólo queda por terminar el túnel bajo el Colegio las Esclavas.
La ruta total tiene 20 kilómetros de longitud, desde el Aeropuerto de Tocumen hasta Punta Paitilla, y 20 kilómetros más en entronques y salidas. El costo será de 9 centavos por kilómetro, lo que significa que todo el recorrido costará 1 dólar con 90 centavos.
Una de las rutas sale precisamente bajo este túnel hacia la Avenida Balboa. Otra vía comunica a la urbanización Marbella a través de la calle 54 Este (que está detrás de la empresa de licores Felipe Motta), y una tercera es de retorno hacia Vía Israel.
"El diseño garantiza la viabilidad, tanto para los que entran, como para los que salen y desean dirigirse a la Calle 50, retornar hacia la Vía Israel o tomar directamente la Ave. Balboa", señaló Trejos.
Los usuarios tendrán la opción de retorno para entrar y salir del Corredor Sur. Para esto, se contará con rutas alternas como puentes elevados, nuevas calles de salida hacia la Calle 50 y la ampliación de la salida y la entrada por la Avenida Balboa, a través de lo que fueron los terrenos del Colegio San Agustín, informó Trejos.
Cuando empiece a operar el entronque de Paitilla, la salida y la entrada frente a Atlapa va a desaparecer, y sólo quedarían pendientes algunos servicios adicionales como las señalizaciones y la instalación de las casetas de ayuda.
A lo largo de la autopista, habrá estaciones de gasolina y servicios adicionales de taller para urgencias menores, y se incrementará la vigilancia continua en conjunto con la Policía Nacional, informó el directivo de ICA.
Al ser consultado acerca de la posibilidad de que se den congestionamientos, Trejos explicó que todas las salidas de autopistas presentan mayor presión en horas de mayor tráfico, pero luego de esto no debe haber ningún tranque.
El contrato de concesión establece un límite de 17.7 millones para las indemnizaciones a los afectados por la construcción, principalmente las poblaciones de San Sebastián, La Playita y Boca La Caja, así como el Colegio San Agustín y Las Esclavas.
Por su parte, ICA Panamá, asegura que ha gastado aproximadamente 25.7 millones en indemnizaciones, lo que representa 8 millones adicionales a lo que se había acordado originalmente con el Estado.
Si bien es cierto que ICA pudo establecer en el contrato de concesión un límite para indemnizaciones por terrenos del Estado, no sucede lo mismo con las propiedades de instituciones autónomas, como la Caja de Seguro Social y terrenos de propiedad privada, que requieren que las partes se pongan de acuerdo sobre precios.
A pesar de ello, la empresa ya inició el trámite para que esta suma sea considerada como una "inversión adicional del proyecto", señaló Nicolás Trejos.
ICA certificará que su inversión total sobrepasó lo establecido en el contrato concesión. Por consiguiente, el monto a recuperar en 30 años ya no serían 222 millones de dólares, sino aproximadamente 230 millones de dólares a causa de los gastos adicionales en indemnizaciones, de acuerdo a ICA.
El contrato establece que la empresa debe recuperar "su inversión" en treinta años y además obtener una ganancia razonable de 84 millones de dólares con el Corredor Sur.
"Si hemos invertido más, tendremos que llegar a algún acuerdo, según lo establece el contrato, para tener mayor área de relleno en el mar, porque ese derecho lo da la concesión", expresó el gerente de ICA.
También afirma Trejos, que la empresa mejicana ha gastado aproximadamente 5 millones en indemnizaciones a los moradores de San Sebastián, La Playita y Boca La Caja, lo que representa casi un tercio del límite establecido por la ley.
Plantea que los avalúos hechos por la empresa, resultaron ser mucho menores a lo que se les pagó a los moradores de éstas áreas, recalcando que no desean "afectar el patrimonio de la gente".
Citó como ejemplo el hecho que en la comunidad de San Sebastián los moradores recibieron más de 287 dólares el metro cuadrado y además se les reubicó en otras áreas.
Afirmó que el Banco Mundial, quien financió parte de la obra, reconoció que el manejo de las indemnizaciones ha sido uno de los mejores que se han hecho en proyectos viales.
Se estableció que el costo total del Corredor Sur debía ser de 222 millones 322 mil 295 dólares, garantizando una "ganancia razonable" en peajes de 84 millones 112, 886.
Antes de revertir a Panamá, debe generar 306 millones 435 mil 181 dólares, tanto por los peajes, como por las ventas de terrenos en Punta Pacífica. ICA estima que el cobro de peajes, en los próximos 30 años será de 189.8 millones.
Ahora habrá que sumar al costo total, los 8 millones adicionales que la empresa gastó en indemnizaciones.
La obra vial se complementa con un ambicioso proyecto de bienes raíces, denominado Punta Pacífica, donde se construirán lujosos edificios de apartamentos, un centro comercial y un hospital.
Para esto, el Estado, cedió a ICA, 29.5 hectáreas de tierra contiguas al antiguo Aeropuerto de Paitilla, y además el derecho a rellenar 35 hectáreas marinas entre dichas tierras y el Centro de Convenciones Atlapa.
Los críticos del proyecto alegan que con sólo vender estas tierras a un precio razonable, se hubiese podido construir la vía, sin necesidad de una concesión privada. Indican también que la única justificación para una transacción tan desventajosa es que detrás de esta carretera se escondería un enorme negocio inmobiliario.
Por su parte, el gerente de ICA, Nicolás Luis Trejos, señala que la viabilidad del proyecto será garantizada por los ingresos obtenidos con los peajes y las ventas de las tierras que fueron otorgadas en concesión.
El Banco Mundial, a través de su brazo de préstamos para el sector privado, denominado International Finance Corporation (IFC) otorgó a ICA un crédito de 70 millones de dólares para la construcción de la autopista. El resto procedía de préstamos con la banca comercial y capital propio de la empresa mejicana.
Con el dinero de los peajes, se pagará el crédito al IFC y con la venta de las tierras, ICA pretender recuperar su inversión y pagar los créditos a la banca comercial.
"Para el desarrollo de Punta Pacífica, la empresa va a tener que invertir, pues para vender las islas, es necesario hacer rellenos, urbanizar, comercializar, ya que ahora sólo hay mar", indicó el directivo de la empresa mejicana.
ICA invertirá aproximadamente 50 millones de dólares para poder comercializar el área, aunque ya ha vendido el 40% de las tierras.
Los compradores ya tienen las escrituras de sus tierras, y han iniciado los trabajos de limpieza y excavación. Se prevé que en los próximos 5 años, se habrá concluido el 80% de las edificaciones en Punta Pacífica.
ICA estima obtener 116 millones de dólares con las ventas de los terrenos de Punta Pacífica, lo que sumado a lo proyectado en concepto de peajes del Corredor Sur, hacen una utilidad neta total de 306 millones.
Sin lugar a dudas, ambos proyectos cambiarán el rostro a Panamá, hacia una ciudad moderna y cosmopolita, sin embargo, muchos se preguntan si en la transacción también se consideraron los costos sociales y ambientales. ¿Resultó ser un buen negocio? Si la respuesta es afirmativa, entonces cabe preguntarse ¿quién fue el mayor beneficiado?.