Han pasado casi 30 años desde que la Ley 108 del 30 de diciembre de 1974 creó los Certificados de Abonos Tributarios (CAT).
Desde entonces, estos subsidios se han convertido en la manzana de la discordia. Sin embargo, llegado el 2005 estos incentivos dejarán de existir debido a la pérdida de vigencia de la Ley, que para algunos ha sido beneficiosa, y para otros es una forma de pago por los favores recibidos.
Pero, ¿qué son los CAT?, ¿qué beneficios han generado a la economía panameña? ¿continúan cumpliendo sus objetivos, con el paso de los años? ¿será necesario eliminarlos?
Según lo dicta la Ley 108, los CAT fueron creados para fomentar la exportación no tradicional de bienes producidos o elaborados total o parcialmente en Panamá.
En otras palabras, son instrumentos de promoción de exportaciones para los productos no tradicionales, una herramienta mediante la cual las empresas o industrias obtienen divisas, compiten en precios y calidad, penetran en nuevos mercados y generan nuevas fuentes de empleos.
Durante los últimos 10 años se han otorgado 10 mil 389 CAT, que representan un incentivo de 233 millones 641 mil dólares.
Este incentivo generó en impuestos de importación y derechos aduaneros otorgados al sector industrial, la suma de 779 millones de dólares, calculados a partir de 1992.
Nicolás Ardito Barletta, ex presidente de la República y uno de los creadores de los CAT, ya que en 1974 fungía como Ministro de Planificación y Política Económica, piensa que desde que fueron creados existieron períodos en que han funcionado relativamente bien, porque ayudaron a fomentar las exportaciones, pero en algunos momentos no funcionan, porque se desvirtúa su objetivo.
Sin embargo, "el balance ha sido positivo a pesar de que no se ha mantenido una política de fomento coherente a las exportaciones", la cual considera una de las principales fallas.
Según el economista Nicolás Ardito Barletta, todo se fundamenta en que la exportación es un recurso que Panamá debe aprovechar, para fomentar su crecimiento poder crecer, aprovechando que tiene una economía dolarizada y una tasa de cambio fija.
Es por ello que había que ponerle atención a la productividad y competitividad del país para competir en los mercados internacionales.
De ahí surgen los CAT como un incentivo que estimula las exportaciones no tradicionales, de manera tal, que puedan encontrar mercado y colocarse en él, señaló el ex presidente.
Lamentablemente los beneficios de los CAT no se han logrado mantener a través del tiempo, porque no se ha aplicado una política coherente de fomento a las exportaciones. En ocasiones se hizo, en ocasiones no, y el no mantener esa continuidad en el tiempo es su principal falla, que muchas veces es producto de las políticas de gobierno.
En Productos Premier, S.A que recibió $1,874,889, su agente residente es Luis Alberto Romero Araúz, y sus dignatarios Rafael Stanziola Torres, Abdiel Rafael Stanziola Apolayo, Rafael Stanziola Apolayo, Seida M.A. de Stanziola, Tomás Rafael Stanziola y Lynette María Stanziola, actual ministra de Desarrollo Agropecuario.
En Haciendas Pesa, S.A que obtuvo beneficios por el orden de $1.842.459, figura como agente residente, Héctor Ernesto Inforato Bonilla y sus dignatarios, Carmen Perurena Saa.
G&R International, S.A, recibió un CAT de $ 1,597.272 y su agente residente es Ubaldino Rodríguez y dignatarios Braulio Zurita, Miriam Lorena Zurita Padilla y Sergio Zurita padilla.
Ganadera San Francisco, S.A obtuvo $1,226.007 y su agente residente es Raúl Antonio Núñez Cárdenas y sus dignatarios son Italo Donato Graziadei, Felipe Alejandro Virzi López, Ida Vallarino de Virzi, Coralino Guime de Graziadei e Ida Vallarino Virzi. Estos son los líderes de los CAT.