El sector manufacturero estadounidense disminuyó su ritmo de crecimiento en febrero tras haber comenzado el año con fuerza, lo que sugiere que una recuperación sostenida en la expansión económica y el empleo sigue siendo un perspectiva distante.
Otros datos económicos divulgados ayerdieron señales mixtas. El sector de la construcción siguió fuerte en enero mientras que el gasto personal se debilitó inesperadamente, aunque la percepción en general es que el motor de la economía está funcionando apenas a media marcha.
El Instituto de Gerencia de Abastacimiento (ISM por sus siglas en inglés) dijo ayer que su índice de febrero de la actividad manufacturera cayó a 50.5 en febrero, desde 53.9 en enero. La lectura estuvo apenas por encima del nivel de 50, que es el punto que marca la diferencia entre expansión y contracción.
La lectura también se ubicó por debajo de las expectativas de los economistas, que eran de un descenso a 52.4. Otro dato alarmante para el ya deprimido panorama laboral, es que el subíndice del empleo cayó a 42.8 en febrero, su nivel más bajo desde enero del 2002, frente al nivel de 47,6 que logró en enero de este año.
Esta cifra, junto con el creciente número de solicitudes presentadas por primera vez para recibir la ayuda del gobierno por desempleo, hacen prever que los datos del empleo que se divulgarán este viernes mostrarán una mayor pérdida de puestos de trabajo en las fábricas.
"Nadie está contratando; todos los principales indicadores de empleo son débiles y no me sorprendería del todo ver otra caída en la cifra de plantillas" de las empresas, said Ram Bhagavatula, principal economista de Royal Bank of Scotland Financial Markets.
Varios analistas ya han previsto que la cifra de plantillas aumentará en apenas 8,000 en febrero, tras haber crecido en 143,000 en enero, pero este pronóstico ahora podría volverse negativo.
Gran parte del deterioro en el sondeo del ISM en general se debió a una caída de siete puntos en el subíndice de nuevos pedidos, a 52.3, una mala señal debido a que los pedidos se consideran un indicador anticipado de la producción.
"La situación fue casi la misma en todas las industrias", resaltó Norbert J. Ore, presidente del comité de sondeos de empresas manufactureras del ISM, quien apuntó que la incertidumbre por Iraq era un factor importante.
"La amenaza de una guerra está deprimiendo la demanda y eso se aplica a todas las industrias", agregó Ore, quien destacó el impacto de los altos precios de la energía, que están debilitando la demanda y los márgenes de ganancias. "La energía está funcionando como un impuesto sobre el crecimiento", advirtió Ore.
Los precios del petróleo tocaron máximos no vistos en 12 años en el mercado estadounidense, aunque los acontecimientos del fin de semana en Iraq y Turquía hicieron que el crudo bajara el lunes a niveles de 36 dólares por barril.
La decisión del gobierno de Bagdad de destruir algunos misiles prohibidos y la de Turquía de bloquear la solicitud de Estados Unidos de utilizar su territorio para un ataque a Iraq, fueron consideradas señales de que la guerra posiblemente se retrasará.
En una encuesta divulgada ayer por separado, las grandes empresas manufactureras de Estados Unidos delinearon un panorama pesimista para el sector en este año. Quienes participaron en la encuesta dijeron además que prevén una mayor desaceleración del crecimiento económico. En un sondeo de la Asociación Nacional de Manufactureros, el 80 por ciento de los fabricantes pronosticó que la economía crecerá a un ritmo de no más de 2 por ciento en los primeros seis meses del 2003 y que mejorará sólo "marginalmente" en el segundo semestre del año.
Industria de EU sufre tropiezos
El Instituto de Gerencia de Abastacimiento (ISM por sus siglas en inglés) dijo ayer que su índice de febrero de la actividad manufacturera cayó a 50.5 en febrero, desde 53.9 en enero.