La fortaleza y resistencia del sector mueblero es como la de un árbol de caoba resistente al comején y a la polilla. Sus ventas y cobros han bajado en un 20% y al finalizar el año se prevé que la tendencia a la baja puede persistir como reflejo de la crisis de consumo que afecta a todos los negocios del país. Pero a pesar de estos dos elementos que a cualquier sector lo ponen en la cuerda floja, las mueblerías siguen de pie.
Las estrategias que han implementado consisten en reforzar sus sistemas de cobro, salir del inventario existente con atractivas rebajas y hacer arreglos de pago con los clientes para que no abandonen sus cuentas. El presidente de la Asociación de Mueblerías de Panamá, Jaime Penedo, indicó que, al cierre de este año, la disminución podría ser considerable en su conjunto, si se toma en cuenta que el 2000 también fue un año difícil en el que las ventas disminuyeron ante el entorno económico.
A ello se agrega que los niveles de morosidad aumentaron de un 10% a un 30% al cerrar el 2000, agudizando la situación. Sin embargo, lo que se hace para sobrevivir en esta época de poco consumo es intensificar los cobros e implementar rebajas considerables a los artículos para promover la venta.
Pero Penedo indicó que, ante la aflictiva situación económica de clientes, algunos de los cuales perdieron el empleo, han establecido un sistema de arreglos de pago para que las cuentas se paguen de acuerdo a las posibilidades económicas recortadas. "Es mejor que un cliente pague poco a poco a que no pague, porque el negocio puede con los abonos, hacerle frente a los gastos operativos y a la planilla", dijo el comerciante.
Además se ha intensificado el mercadeo de los artículos y la propaganda, porque de lo contrario el inventario no rota. Esto aumenta un poco las ventas. Durante el año pasado el comercio al por mayor tuvo una baja del 4.2% y el comercio al por menor del 4.5%. Los factores que han afectado a la actividad es la desaceleración del crédito de consumo, la saturación de ciertos mercados, el cierre de las bases norteamericanas y el exceso del gasto del combustible.
Ante esta situación Penedo "sostuvo que se necesita que el Ejecutivo diera una muestra de cuál es la línea económica de Gobierno, para que los empresarios se animaran a invertir".
" El Consejo Nacional de la Empresa Privada ha hecho el llamado de atención al Gobierno para que se ponga más dinámico, pero pareciera que las recomendaciones no se ejecutan con la rapidez que se debe", dijo Penedo. Actualmente la industria del mueble ha dado un cambio significativo por el aumento de la importación ante la rebaja del arancel, lo que en términos de balboas representa que más barato es un mueble fabricado en Hong Kong o en México que un mueble hecho en Panamá.
Hace varios años el impuesto de importación de los muebles era de 75%. Por los acuerdos arancelarios internacionales, el arancel a los muebles importados sólo alcanza el 15%, lo cual ha permitido que entren muebles importados de todo tipo que compiten fuertemente con lo que queda de producción nacional. Otro factor influyente en el costo de los muebles extranjeros es que se producen dentro de economías a escala, es decir se exportan en gran volumen, factor que determina la baja del precio por unidad.
Los fabricantes de muebles nacionales operan en una economía de baja intensidad, no están preparados para exportar fuertes pedidos y si hacen tales pedidos no tienen capacidad para atenderlos por lo reducido de la mano de obra y su tecnología doméstica tipo taller. Penedo, sin embargo, reconoce que el país sí reciente esta proliferación de las importaciones, porque las divisas se quedan en otras naciones provocando que hayan menos talleres de producción.
Esto, además, de los aranceles se ha originado por la falta de materia prima, ocasionando que suban los costos que no han sido transferidos a los consumidores. Por otro lado, las mueblerías han tenido que comprar muebles importados por la escasez de madera, como la caoba y el cedro amargo.