La siembra de atajos es considerada en estos momentos como un ataque frontal y mortal a la debilitada industria camaronera, porque incide criminalmente en el crecimiento y desarrollo de las especies, de acuerdo con los expertos de la Dirección de Recursos Marinos y Costeros de la Autoridad Marítima de Panamá.
Gilberto Canto, extensionista pesquero de la AMP, aseguró que el arte de pesca que se utiliza en la siembra de atajos, utilizada por los barcos camaroneros y bolicheros es ilegal y atenta contra el ciclo biológico de una especie de alto valor comercial como el camarón.
Canto mencionó que hay que atacar este mal desde sus cimientos, ya que es uno de los factores que están incidiendo en la drástica disminución en las capturas del crustáceo en estos momentos. Por su parte, Ramón González, funcionario de la Dirección de Recursos Marinos y Costeros de la AMP, dijo que la siembra de atajos inciden en el crecimiento del camarón y otras especies que crecen de forma geométrica y se disminuyen de igual manera.
Explicó cómo el crustáceo puede llegar a depositar hasta medio millón de huevos, pero al no cumplir con su ciclo biológico en su etapa de madurez sexual, se estarían dejando de reproducir millones de esta especie, con una incidencia catastrófica sobre el recurso y la industria.
El funcionario aseguró que se trata de un arte extremadamente dañino, que es colocado por personas sin escrúpulos ni conciencia. La siembra de atajos, es una actividad ilegal que consiste en colocar grandes cantidades de redes menores de dos pulgadas en la salida de los esteros y manglares, zonas donde anidan, crecen y se desarrollan una gran cantidad de especies marinas como el camarón, que al bajar la marea son atrapadas por estas redes que no les permiten que lleguen a su etapa madura y reproductora.
Esto repercute negativamente en contra de la sostenibilidad de los recursos y la forma de vida de generaciones de panameños que se han dedicado a explotar racionalmente el producto, cuyos beneficios para la nación, son de incalculable valor por su efecto multiplicador.