La industria marítima auxiliar tendrá que enfrentar un gran reto y ser más ágil en la forma de hacer negocios con la finalidad de poder mejorar su competitividad en el mercado frente al tránsito de buques postpanamax, una vez culmine la ampliación de la vía acuática.
Y es que actualmente esta industria, que se dedica a abastecer los barcos de mercancía y combustible, no cuenta con muelles y bodegas de primer mundo para brindar un servicio efectivo, lo que pone en riesgo su negocio, tomando en cuenta el potencial logístico del país y la preparación de otros países para acaparar esta actividad.
Los buques de gran tamaño llegaron para quedarse, afirman los miembros de la industria marítima mundial, ya que es una decisión adoptada por las empresas navieras para estabilizar su situación financiera por la que atraviesan.
Sin embargo, la industria marítima auxiliar en Panamá enfrenta inconvenientes, entre los que destaca el no contar con salida al mar para atender a sus clientes, lo que le resta competitividad, aun más con los barcos postpanamax.
Juan Carlos Croston, presidente de la Cámara Marítima de Panamá, indicó que la industria marítima auxiliar en Panamá está sufriendo un proceso que no fue anunciado, pero está en marcha y el resultado es que la compañía más ágil en tener costos más bajos es la que va a sobrevivir.
“Hay que ser muy creativos comercialmente, operativos y administrativamente para adaptarse a esta nueva realidad, porque no hay marcha atrás, las líneas navieras buscan barcos más grandes para ahorrar costos”, dijo.
Destacó que ante este panorama, existen compañías que dan servicio en Panamá y que han comenzado a hacer alianzas con empresas similares en otros países, donde los barcos sí tienen que recalar para que cuando esa compañía en Panamá no pueda brindar el servicio, puedan atenderlo en otro país.
Rommel Troetsch, expresidente de la Cámara Marítima, indicó que la industria marítima de Panamá no cuenta con una facilidad de muelle dedicada solo a esta industria (ni en el Atlántico ni en el Pacífico), donde puedan permanecer sus lanchas que transportan marinos y mercancías a los barcos.
La actividad tampoco cuenta con bodegas de primer mundo, ubicadas detrás de un muelle, para almacenar sus mercancías secas, refrigeradas y bajar sus costos.
“Hoy día están dispersos por todas las marinas y no cuentan con espacios en las terminales de contenedores, es decir que trabajan con muchas limitaciones”, agregó.
“El Gobierno debe involucrarse para resolver esta ausencia de muelles para esta industria, porque no podemos seguir con un Canal y puertos de primer mundo y facilidades de tercer mundo para las industrias marítimas auxiliares que tanto empleo y divisas generan para el país”, indicó.
Manifestó que la entrada de postpanamax (neo panamax) al mercado va a cambiar los patrones y rutas de comercio marítimo en toda la América, aumentando las alianzas y los acuerdos de cooperación entre las líneas navieras, para poder llenar estos barcos y aprovechar las economías de escala.
Afectación
Para la empresaria Flor de María Torrijos, vicepresidenta de Intermaritime Group, la industria marítima auxiliar será beneficiada directamente del incremento de tránsito de las naves por el Canal, solo en el caso de contar con las facilidades, es decir tener salida al mar.
“El Canal de Panamá al ser tan eficiente, remarca que los buques no tendrán tiempo de espera y en vez de contratar servicios en nuestro país lo hacen en su próxima parada”, dijo.
“Podríamos compararlo con un carro que pasa por una estación de gasolina, y el conductor aprovecha para revisar el aceite, usar el cajero, estirar las piernas. Ese mismo carro está pasando por un peaje que anda a máxima velocidad y no hay tiempo para perder”, manifestó la ejecutiva.
Puertos panameños se encuentran bajo presión ante nuevas medidas
Los puertos panameños en el pacífico reciben los barcos pospanamax desde diciembre de 2006 y ya conocen del impacto en las operaciones portuarias, de la alta demanda de mano de obra cuando llegan a puerto y de los altos niveles de productividad y de eficiencia que demandan.
Croston aseguró que las terminales portuarias están bajo mucha presión, porque antes podían contar con un muelle de 300 metros y era suficiente. Sin embargo, ahora con los pospanamax tienen que ampliar su capacidad de muelle, contar con más grúas, dragar y no hay garantía que se va a recibir mayor volumen.
Los pospanamax son una alternativa para las empresas navieras de poder controlar sus gastos.
“Las empresas navieras en general no tienen control sobre los ingresos que reciben, debido a la oferta y demanda, sin embargo, sí tienen control en cuanto a sus costos operativos”, por lo que buscan los barcos más grandes.