La inflación que cada día golpea el poder adquisitivo del panameño no tiene marcha atrás; a pesar de la política realizada por el gobierno de aumentar el salario mínimo para tratar de estabilizar la situación.
El gobierno tendrá que encarar políticas directas sobre el tema de la canasta básica, a fin de garantizarle al ciudadano su seguridad alimentaria.
También debe hacer uso óptimo de los recursos obtenidos de los ingresos, amén de garantizar que la población reciba los servicios básicos y que el costo de estos no aumente, En medio de todo esto, al panameño no le queda más que buscar los mejores precios del mercado, para seguir viviendo.