Economía

Influencia asiática en Estados Unidos


De todas las personas a las que Barack Obama pensaba que se enfrentaría el año próximo, tal vez las más inesperadas sean las autoridades chinas.

Su campaña para la reelección pareció intensificarse el fin de semana pasado en Hawái cuando declaró “ya basta” ante la falta de acción de China en lo relativo a la valuación de la moneda y al respeto por los derechos internacionales de propiedad.

Obama no debe limitarse a ver a su socio mercantilista como un blanco fácil en momentos en que los votantes se preguntan por qué el desempleo sigue siendo de 9 por ciento.

 

China es el lugar indicado al que apuntar sus frustraciones.

Si bien la estrategia tiene tantos riesgos como oportunidades, vale la pena instrumentarla.

Los acontecimientos de la cumbre Asia-Pacífico de la semana pasada revelan algo inquietante.

 

Conforme el mundo se encamina hacia otra crisis global, una crisis que podría eclipsar la de 2008, su segunda mayor economía se empeña en un egoísmo nada inteligente.

China indica que está más decidida que nunca a jugar según sus propias reglas en detrimento de todos los demás.

Debemos deshacernos de la idea de que China tiene un gran poder sobre los Estados Unidos porque tiene US$1,1 billones de bonos del Tesoro.

 

En realidad es un punto débil, el menor indicio de un desprendimiento por parte de China de sus valores en dólares haría que los rendimientos estadounidenses aumentaran y el dólar declinara.

Eso no solo significa un menor poder adquisitivo dentro del mercado en los Estados Unidos, sino también una reducción del valor de la inversión dentro del país asiático.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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