En América Latina la informalidad es más alta entre las mujeres, lo que implica una ausencia de protección e ingresos inestables.
Aunado a esta situación, algunas actividades con alta participación laboral de las mujeres podrían resultar sumamente afectadas por la crisis económica: comercio formal, servicios financieros, industria manufacturera, especialmente manufactura textil y maquila en general, turismo, restaurantes, empleo doméstico.
Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la menor disponibilidad de recursos fiscales puede afectar negativamente al gasto social y esto puede provocar una presión adicional para el cuidado del hogar.