La ola de privatizaciones tocó las puertas del Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA), que sólo les abría el portal de créditos a los pequeños y medianos productores del campo.
El banco fue creado durante el "proceso revolucionario" cuando el Estado se convirtió en gran inversionista en la rama de ingenios azucareros, bancos, corporaciones financieras entre otras.
Durante el gobierno anterior pasaron a manos privadas la empresa estatal Cemento Bayano y una fábrica de aceite de palma, sin embargo los otros programas fracasaron, debido a la fuerte oposición del Partido Revolucionario Democrático (PRD).
Actualmente el PRD está en el poder, y ya no tiene la visión estatista que tenía cuando era oposición durante la administración del presidente Guillermo Endara, por lo que ahora quieren privatizar todo lo que sea posible.
El gerente del BDA, Olmedo Espino, dijo que la privatización del banco forma parte de la política general del Estado, por lo que la institución no puede escapar de ello.
Indicó que existen diversas opciones como convertir al BDA en una sociedad anónima en la cual se emita un determinado número de acciones en la cual participen productores, el Estado y los funcionarios de la entidad.
Agregó que también se puede vender todo el banco, pero todavía no se puede decidir hasta que la Comisión de Hacienda Pública de la Asamblea Legislativa discuta el proyecto de ley de privatización del BDA, en el mes de marzo.
De acuerdo con Espino, es necesario transformar la institución, ya que "el banco no puede seguir operando emitiendo créditos agropecuarios".
Expresó que la idea es que el BDA sea modernizado para que se hagan transacciones comerciales como un "banco de ventanilla" o de licencia general, donde se puedan abrir cuentas de ahorros, corrientes y hacer otro tipo de transacciones.
Precisó que la cartera de préstamos de la institución es de B/.70 millones para 12 mil productores del campo, pero no dio cifras de los valores de los activos, ya que tienen que hacer una evaluación.
El funcionario dijo que desde hace mucho tiempo, que no precisó, no se ha hecho una inventario de los activos del banco, por lo que "algunos están depreciados y otros adquirieron plusvalía".
Espino manifestó que muchos productores no "apreciaron" la institución, debido que no cancelaron sus compromisos, lo que mantuvo al BDA con préstamos incobrables, no obstante no dio cifras.
Subrayó que con la denominada "ley Pardo" se beneficiaron más de 5 mil productores y que "hasta ahora se han condonado 9 millones de balboas".
"El BDA o se transforma o desaparece, no hay alternativa. Yo no veo que este banco puede trabajar otorgando sólo créditos agropecuarios, ante los cambios que se han dado y la globalización", afirmó.
Comentó que la institución fue el "brazo financiero" del MIDA, ya que de banco no tiene nada sino que es una entidad de asistencia financiera a los pequeños y medianos productores agropecuarios.
Sin embargo, para el economista Juan Jované, el problema consiste en el principio de "los mercados inexistentes", donde no existe algún agente privado capaz de cumplir con determinada función, por lo que el Estado la ejerce.
Añadió que el BDA otorga créditos bajo unas garantías que no necesariamente son las que solicitan los bancos de licencia general.
"Generalmente son pequeños productores con más riesgos, más difíciles de atender. Si el Estado deja de ejercer su función en este mercado uno no puede prever quién la va a hacer".
Jované destacó que no es el mejor momento para privatizar el BDA, porque existe una apertura brusca de los mercados y las pequeños productores les afecta, debido a que su actividad es más riesgosa.
A juicio del catedrático universitario, si se espera que los bancos comerciales le presten a los pequeños productores, entonces "no lo van a hacer, por que le es más fácil otorgar préstamos personales que a un campesino".