La Asamblea Mundial de Sindicatos sobre Trabajo y Medio Ambiente, que reúne a líderes de 150 centrales sindicales todo el mundo, se inauguró ayer en Nairobi con una llamada a que éstas catalicen el cambio hacia un entorno más saludable.
"El trabajo organizado puede ser un poderoso catalizador de cambio, convenciendo a trabajadores y empresas para que sean más responsables desde el punto de vista ambiental y más eficientes en el uso de los recursos", dijo Klaus Toefper, director ejecutivo del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), co-organizador del encuentro.
Según Toepfer, "hace unas décadas la relación entre los movimientos sindicales y el medio ambiente era de mutua sospecha: en las organizaciones laborales preocupaba que la protección ambiental pusiera en peligro empleos y los ecologistas sospechaban que los sindicatos se empeñaban en defender el status quo de una industria contaminante".
Agregó que "esos tiempos ya pasaron y ambos lados reconocen los múltiples beneficios de unirse en una causa común", con áreas de mutuo interés.