Estrategias de nutrición y de negocios para las compañías que se dedican en toda Latinoamérica a la producción en el sector agropecuario fue el tema principal de la Ronda Latinoaméricana de Alltech “Impulsando a la Industria en el 2010”.
En dicho evento, los expositores internacionales plasmaron las preocupaciones actuales de la industria, como son las exigencias cada vez mayores de trazabilidad y la incapacidad para obtener materias primas consistentes.
Guilherme Minozzo, director de Alltech para Latinoamérica y organizadores del evento, manifestó que con la actividad informaron a los presentes sobre los 10 puntos claves para “impulsarse” en el negocio agrícola.
Minozzo afirmó que hace 20 años que llevan a cabo el esquema de las rondas de Biotecnología a nivel mundial, sin embargo, ahora se han enfocado en Latinoamérica.
“El año pasado, cuando estuvimos en Centroamérica, tratamos el tema de la crisis, por lo que en esta ocasión nos enfocamos en retomar los negocios, utilizando la innovación como elemento base”, dijo.
Ronan Power, doctor en Microbiología y Bioquímica de la Universidad Nacional de Irlanda, explicó que si bien es cierto los últimos tres años la economía global ha pasado por momentos muy difíciles, la ciencia es el aporte importante para el desarrollo y estabilidad del área agropecuaria y de la industria.
Señaló que se debe impulsar la investigación y educación animal mediante centros de Biociencia, ya que hace una década existían procesos lentos de investigación y pocos marcadores fisiológicos y de salud, mismos que no se comparan con lo que se vive en la actualidad en la que existen los abordajes genómicos, un proceso de investigación rápido y una mayor precisión en la elaboración de productos que beneficien la producción animal.
Por su parte, Juan Tricario, gerente de investigación en el área de nutrición animal en Dakota del Sur, explicó que no solo es hablar de innovación, sino que para que la innovación tenga valor hay que llevarla a la práctica para mejorar las situaciones.
Panamá.El Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (IDIAP) es la entidad nacional encargada de investigación agropecuaria del sector público, la cual según sus autoridades tiene el objetivo de aumentar la producción y productividad, así como el nivel de ingreso de los productores agropecuarios, con énfasis en los pequeños productores.
El IDIAP ha llevado a cabo investigaciones en las que se han involucrado una gran cantidad de rubros.
Los cultivos fortificados han sido presentados como la alternativa más viable para acabar con la desnutrición que azota muchos sitios apartados.
Estos cultivos fortificados han resultado de los estudios científicos que señalan que a granos como el arroz y maíz se les puede agregar un alto valor nutricional con micronutrientes y de proteínas comparados con los productos que son cultivados tradicionalmente.
El maíz fortificado contiene un alto grado de globulina, albúmina, prolamina (zeína) y glutelina. Los resultados son que la zeína es una proteína de pobre calidad que representa el 50% del grano, sin embargo un maíz fortificado es portador del gen Opaco-2, que disminuye la zeína en un 50% y aumenta la globulina y albúmina.
También han realizado investigaciones con las que han logrado el arroz biofortificado, el que se distingue por su alto contenido de hierro y zinc.
La falta de hierro durante la adolescencia deteriora el crecimiento físico, el desarrollo mental y la capacidad de aprendizaje.
Según expertos, el arroz biofortificado tiene la ventaja de contar con mayor valor nutritivo y resistencia a plagas .
Además, ofrece la opción de que el productor puede guardar semillas de la primera cosecha y éstas no corren el riesgo de dañarse.
En otros países, como fue el caso de Filipinas, el arroz fortificado disminuyó en gran medida la anemia en la población.
Los técnicos del IDIAP recomiendan a los productores que para la siembras del arroz fortificado los suelos deben ser planos con textura arcillosa y con pendientes no muy pronunciadas.
Para garantizar los máximos rendimientos del arroz, la cosecha debe ejecutarse cuando el 80% de la siembra tenga la panícula doblada.
E l programa de biofortificación que se ha venido ejecutando en el país fue aprobado mediante la Ley N.º 33 del 26 de junio del 2009.
Pero no fue sino el mes pasado cuando las autoridades del IDIAP repartieron las primeras semillas de arroz fortificado.
Según información del IDIAP, cuatro nuevas variedades de semilla de arroz biofortificado han sido liberados por el IDIAP para sumar a la estadística de variedades aprobadas para su multiplicación.
Esta liberación de nuevos materiales genéticos se dio en el Distrito de Soná, provincia de Veraguas, zona donde se ha hecho el estudio correspondiente a su adaptabilidad y se ha logrado el resultado de la investigación.
La entidad asegura que el arroz biofortificado es el resultado de un estudio técnico y científico para captar el alto contenido proteico, sobre todo de hierro y zinc, el que está en el grano de este producto y que no es introducido de forma transgénica como se cree.
Aseguran que estas variedades de arroz con mayor contenido nutricional prometen ser alternativas para la autosostenibilidad alimentaria.