El presidente George W. Bush pidió ayer al Congreso aprobar una ley de seguridad aérea que no requiera que el personal encargado de revisar a los pasajeros y el equipaje sean trabajadores federales.
Senadores demócratas quieren que todos ese personal sea empleado por el gobierno federal, con la esperanza de que los procedimientos gubernamentales mejoren la seguridad tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.
En su discurso radial, Bush rebatió la propuesta demócrata al defender otra iniciativa presentada en la Cámara de Representantes por el republicano Don Young.
Dicha propuesta aboga por el uso de empleados de seguridad contratados por empresas privadas que operen bajo regulaciones federales para investigar antecedentes de futuros trabajadores. La Cámara tiene previsto votar sobre el tema en los próximos días.
Bush dijo que el método sugerido por Young garantizaría que los jefes de seguridad puedan movilizarse más agresivamente para disciplinar o despedir a los empleados que no cumplan con las nuevas y rigurosas medidas. El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, dijo que es más difícil disciplinar adecuadamente o despedir empleados federales debido a las protecciones laborales.
Los republicanos se oponen a incrementar el tamaño de la burocracia federal. "Mi propuesta le da al gobierno la flexibilidad que necesita para formar una fuerza laboral de controladores disciplinada y bien adiestrada", dijo Bush. Bush se encuentra en Camp David, su retiro presidencial de las cercanas montañas del estado de Maryland.
Hoy tiene previsto regresar a Washington. En su mensaje radial, Bush agradeció al Congreso por la celeridad de aprobar la ley contra el terrorismo, que otorga al gobierno mayores poderes para detener inmigrantes, interceptar conversaciones telefónicas y correos electrónicos, y endurecer la lucha contra organizaciones de lavado de dinero.