El Gobierno del Reino Unido, que asumió el 1 de enero la presidencia anual del G-20, instó ayer a los países de este grupo a endurecer la regulación del sistema financiero, como paso imprescindible para restablecer la confianza en los mercados.
En una carta remitida a los Gobiernos del G-20, el ministro británico de Economía, Alistair Darling, expresó la necesidad de una mayor y mejor regulación, y aseguró que conseguirlo será la prioridad de la cumbre del grupo en Londres el 2 de abril.
Darling subrayó que el decisivo papel que los bancos deben jugar en el conjunto del sistema económico se ha visto "seriamente socavado" por la actual crisis y que sólo recuperando la confianza se podrá volver a una plena operatividad del sistema financiero. "En última instancia, los mercados no son más que un grupo de gente y la confianza en el sistema es un pre-requisito para la operatividad de los mercados financieros", argumenta el ministro.
Por lo tanto, dice el canciller del Exchequer, "nuestro primer objetivo debe ser devolver esa confianza después de que haya habido fallos de regulación y de las instituciones regulatorias". "Necesitamos una regulación financiera global más dura. Nuestro objetivo para el G-20 en 2009 será trabajar", añade.