Luego del errado respaldo de este año a las acciones bancarias estadounidenses, la principal recomendación de Goldman Sachs Group Inc. para 2012 es apostar contra la deuda empresarial europea de alto rendimiento, y pronostica una “recesión más profunda” en la región.
El quinto mayor banco de los EE.UU por activos recomendó en una nota de análisis que los inversionistas especulen con el creciente costo de asegurarse contra el impago de los bonos basura europeos mediante el uso del índice Markit iTraxx Crossover de 50 compañías con calificación crediticia de elevado rendimiento.
La medición de derivados subirá de 770 puntos básicos, a 950 puntos básicos o 9,5 puntos porcentuales, según Goldman Sachs, que insta a los inversores a abandonar la negociación si el índice cae a 680 puntos básicos. “Es probable que las conmociones actuales producto de la crisis de la deuda soberana de la región –y las políticas en respuesta a éstas- sean el principal determinante de las perspectivas en los próximos meses”, escribieron Dominic Wilson y Jan Hatzius, economistas de Goldman Sachs, en la nota de análisis.
Goldman Sachs dijo hace un año que la economía de EE.UU, se expandiría 2,7% en 2011 y que las acciones bancarias, los bonos basura, las materias primas, las acciones japonesas y la moneda china eran sus principales recomendaciones.
Se estima que el Producto Interno Bruto crecerá 1,8% en 2011, según la mediana de los pronósticos de 63 economistas consultados por encuesta de Bloomberg.
La economía estadounidense se expandirá 1,5% el año próximo, mientras que la de Europa se contraerá 0,8%, resalta Goldman Sachs. El banco redujo su pronóstico de crecimiento de 3,4% a 3,2%.
La crisis financiera de la zona del euro afectará la economía hasta principios de 2012, según Hatzius. “En los próximos meses habrá una intensificación”, manifestó Hatzius. Un “endurecimiento de las condiciones financieras” limitará la “disposición de los bancos a prestar”, dijo.
Europa puede contener su crisis de deuda pasando a una “plena unión fiscal” en la que todos los países se hagan responsables de la deuda soberana de la región o mediante “un compromiso mucho mayor” del Banco Central Europeo en lo relativo a apoyar los mercados de deuda soberana.