El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC) instó ayer a los líderes políticos estadounidenses a que defiendan las virtudes del libre comercio, y señaló que unas barreras comerciales más bajas no podrían sino favorecer a Estados Unidos.
En un artículo publicado por el diario estadounidense The Wall Street Journal, Supachai Panitchpakdi dijo que el comercio representa alrededor de una cuarta parte de la actividad económica de Estados Unidos, comparado con sólo el 10% en 1970, y que por cada puesto de trabajo amenazado por las importaciones hay un creciente número de oportunidades creadas por los exportadores.
"El comercio está ahora entrelazado en el tejido de la economía de Estados Unidos como nunca", dijo. Supachai no señaló a nadie como objetivo de su mensaje pero los dos aspirantes más destacados a la candidatura demócrata frente al presidente George W. Bush en las elecciones presidenciales que se celebrarán en noviembre han dicho que no aceptarían más acuerdos de libre comercio que amenacen puestos de trabajo en Estados Unidos.
Sin embargo, el máximo funcionario de la OMC resaltó que está previsto que durante la próxima década la economía de Estados Unidos cree un promedio de tres millones de trabajos por año en el sector de servicios, comparado con los alrededor de 200,000 puestos de trabajo que se podrían perder al ir a otros países.
Hacia las 17.00 horas GMT, la moneda única se cambiaba en Francfort a 1,2443, pero durante la jornada llegó a caer a 1,2382 dólares. El Banco Central Europeo (BCE) fijó su cambio oficial en 1,2444 dólares.
Fue el canciller alemán, Gerhard Schroeder, quien abría ayer el fuego con declaraciones sobre la necesidad de establecer una cooperación internacional, que pase por Washington, para impedir una revalorización adicional de la moneda única.
Hoy le seguía en esta postura el primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, quien dijo compartir la postura de Schroeder.
Ambos dirigentes solicitaron en un tono comedido que la autoridad monetaria europea reflexione sobre una reducción de los tipos de interés en bien de la economía europea, especialmente de las exportaciones, que han comenzado a sufrir las consecuencias de un euro muy sólido.