"No nos olviden. No olviden el hambre ni la crisis alimentaria", es el mensaje, aunque sea de forma informal, que la FAO quiere enviar este año a los países ricos con motivo de la celebración del Día Mundial de la Alimentación, según explicó a Efe José María Sumpsi, número dos de ese organismo de la ONU.
Con esas palabras, Sumpsi expresaba el principal temor de la FAO: que la crisis financiera desplace a la de los alimentos del primer plano de la agenda política mundial.
Una situación que sería lamentable porque "en el último año se había logrado sensibilizar a la opinión pública y a los países donantes sobre la crisis alimentaria", afirmó Sumpsi.
Esa crisis, originada por el alto precio de los alimentos, ha provocado que en el último año el número de hambrientos en el mundo haya aumentado en 75 millones y ahora ascienda a 923 millones, según estimaciones de la FAO.
Como ejemplo de la concienciación internacional, el subdirector general de la FAO citó "el reconocimiento de la infravaloración de la agricultura" hecho durante la cumbre sobre seguridad alimentaria celebrada en junio pasado en Roma.
Por ese motivo, los mandatarios mundiales, entre ellos los de países como Francia y España, aceptaron aumentar los recursos para la ayuda al desarrollo.