La multinacional tecnológica Intel anunció ayer el cierre de su planta de ensamblaje de microprocesadores en Costa Rica, lo que supone el despido de 1,500 trabajadores.
“Después de un extenso análisis, la compañía ha concluido que la mejor solución de largo plazo para maximizar la eficiencia y la efectividad operacional a nivel mundial es cerrar sus operaciones de ensamblaje y prueba en Costa Rica”, indicó la empresa en un comunicado.
Intel indicó en el escrito que se trata de una “decisión difícil” porque mantiene “estrecha relación con la comunidad y el Gobierno” y explicó que disminuirá paulatinamente la operación de la planta hasta su cierre a finales de 2014.
Señaló que este cierre supone el despido de 1,500 trabajadores, a quienes se les comunicó la decisión previamente y que “contarán con el apoyo necesario en su proceso de transición y reinserción laboral”.
“La compañía espera finalizar el proceso de cierre de las operaciones de ensamble y prueba antes de que termine el presente año y trabajará de cerca con el Gobierno para reducir, en la medida de lo posible, el impacto económico significativo que esta decisión tiene para el país”, añadió Intel.
Afirmó que en Costa Rica mantendrá su Centro de Servicios Globales y el Centro de Desarrollo de Ingeniería, en los cuales trabajan cerca de 1,000 personas y en los que se contratarán 200 más este año.