Otro año que empieza, el compromiso de enrumbar a Panamá por la senda del desarrollo económico y no sólo conformarnos con el crecimiento, está dado.
Las calificaciones positivas obtenidas durante el 2011, no es óbice para dormirse en los laureles, sino elevar la responsabilidad de todos los actores económicos y sociales para crear un esfuerzo mancomunado.
Internacionalmente somos vistos como una mina de oro, lo que ha conllevado a que diferentes nacionalidades se establezcan ennuestro terruño, buscando las oportunidades que en sus países de origen le ha sido vedada.
La tan mencionada competitividad, debe hacernos cavilar, en que si otras personas de otras latitudes se instalan aquí y logran desarrollarse, con más razón los nacionales debemos aprovechar todas las herramientas que están a nuestra disposición para nuestro beneficio personal y para la nación.
Por eso, es imperante que comprendamos que para que Panamá logre alcanzar el anhelado desarrollo, debemos aportar nuestro grano de arena trabajando arduamente, educándonos, capacitándonos para que esto redunde al país y no solamente sean los extranjeros los que logren superarse.