A medida que se acercan las elecciones presidenciales de noviembre en EU, los analistas e inversores de Wall Street prestan atención al debate político, y confían en que la historia se repita y junio sea un mes de récords.
Esto se debe a que, desde 1952, los mercados experimentaron alzas en 10 de los 13 años en que los estadounidenses han elegido presidente, y junio fue especialmente favorable, con un saldo positivo en nueve de los 13 años.
De ahí, que la esperanza de los analistas sea comenzar con junio un repunte de los mercados, tras un mes de mayo lleno de incertidumbre respecto al precio del crudo, las previsiones de alzas de los tipos de interés, la guerra en Irak y los datos económicos.
Todos estos temas seguirán siendo decisivos en el comportamiento de las bolsas en los próximos meses, pero los analistas apuntan que cada vez se notará más la influencia de la política, y que este factor debería llegar a su apogeo a finales del verano (austral).
Para entonces se tendrá una idea más clara de quién es el candidato favorito y hasta qué punto estarán reñidas las elecciones, lo que debería permitir hacer las apuestas para noviembre.
Por otro lado, en esa fecha se espera contar con más elementos de juicio respecto a los programas económicos de ambos candidatos, en particular del candidato demócrata John Kerry, de cuyas propuestas en este área hoy poco se conoce en Wall Street.
Tradicionalmente los inversores han considerado a los candidatos republicanos más apetecibles por llevar adelante una política económica supuestamente más favorable a la libre empresa.
Hasta inicios de abril, que son las últimas cifras disponibles, las compañías de Wall Street habían dado 5.9 millones de dólares para la campaña para la reelección del presidente George W. Bush y sólo 1.3 millones de dólares a Kerry, lo que deja claro por quién está apostando el mundo de los negocios en los Estados Unidos.
Pero algunos analistas explican que este favoritismo no siempre se traduce en un mejor rendimiento de las bolsas durante los mandatos republicanos.
De hecho, desde 1901, el Dow Jones de Industriales, el indicador bursátil más importante, ha ganado en promedio un 9.1% bajo presidentes demócratas y sólo un 6.4 durante los republicanos.
Asimismo, las grandes catástrofes financieras de 1929, 1987 y el mercado a la baja que se extendió desde 1969 a 1974 ocurrieron bajo presidentes republicanos, algo que contrasta con las bonanzas de los años 60 y 90, con gobiernos demócratas.
Contrariamente a lo que podría pensarse, dadas las preferencias de los empresarios de Wall Street han sido los bonos los que históricamente han rendido mejor bajo administraciones republicanas.
Para los expertos, hay varias razones para ello, como el hecho de que siempre se ha relacionado a los gobiernos republicanos con la disciplina fiscal y el control de la inflación, que favorecen a los bonos.
Sin embargo, se asocia a los demócratas con los beneficios sociales, que implican más dinero en los bolsillos de los consumidores, y por lo tanto más gasto, más ganancias de empresas y mejores rendimientos en bolsa.