La Unión Europea anunció la apertura de una investigación por competencia desleal contra cuatro cerveceras holandesas, volviendo a poner bajo tela de juicio a la industria europea de la cerveza, hallada culpable en varias ocasiones en el pasado por este tipo de práctica.
Los servicios europeos de la Competencia "decidieron abrir procedimientos formales contra varias cerveceras activas en Holanda y le enviaron comunicaciones en ese sentido", declaró el portavoz europeo Jonathan Todd.
Dos cerveceras holandesas, Heineken y Royal Grolsch, al igual que Interbrew Nederlands, la filial holandesa de la belga InBev (ex-Interbrew), ya reconocieron haber sido notificadas por la UE, pero se negaron a hacer comentarios al respecto.
Según una fuente cercana al caso, la cervecera Bavaria, también holandesa, sería la cuarta compañía concernida.
Los hechos recriminados remontan al periodo 1996-99. Bruselas reprocha a esas cerveceras haber utilizado en Holanda "prácticas comerciales restrictivas" y haberse puesto de acuerdo para establecer los precios de la cerveza vendida en supermercados, hoteles, restaurantes y cafés.
Los expertos de Naciones Unidas indican que la economía de los países andinos, han visto favorecidas por las ventas a terceros países de petróleo y de minerales, que han aumentado en los últimos meses tanto por volumen de ventas como por su valor.