La presidenta filipina, Gloria Macapagal Arroyo, ordenó ayer auditar las cuentas de las empresas de petróleo y electricidad del país para determinar si los elevados precios del combustible están todavía justificados.
Teniendo en cuenta la reciente tendencia a la baja del precio del petróleo en el mercado internacional, donde ha descendido ya por debajo de los 120 dólares el barril cuando hace un mes su coste superaba los 140 dólares, el Departamento de Energía investigará las razones por las que se mantiene la carestía del combustible.
"Pese a que la demanda de gasolina es elástica, algunas empresas petroleras han seguido incrementando sus precios, y eso afecta a los consumidores", explicó en conferencia de prensa el jefe de gabinete de Arroyo, Cerge Remonde.
Filipinas, que carece de recursos petrolíferos propios e importa más del 90% de su demanda de crudo, no subvenciona el coste de la gasolina a la empobrecida población, que por tanto sufre aún más los efectos de la escalada de los precios desde principios de año.
El Gobierno se resiste a eliminar el impuesto del 12% con el grava cada litro de combustible e intenta ahora culpar a las compañías energéticas de la carestía de la gasolina.