Las autoridades irlandesas maniobran para que la ayuda financiera que le han ofrecido sus socios de la zona euro sea empleada para el rescate de su sector bancario pero no de sus arcas públicas, según confirmaron ayer fuentes diplomáticas.
Irlanda intenta evitar que se pacte un duro paquete de reformas y condiciones con sus acreedores, que es el requisito asociado al empleo del mecanismo de asistencia financiera aprobado por la Unión Europea la pasada primavera, tras la crisis de Grecia.
La Comisión Europea explicó ayer que los fondos de la asistencia europea pueden emplearse para distintos objetivos, entre ellos el rescate de la banca, pero que su concesión debe ir necesariamente ligada a la negociación de un programa de reformas y condiciones con el país beneficiario.
El Gobierno irlandés ha cifrado el rescate de su sistema financiero, que tiene un gran peso en su economía, en unos 50,000 millones de euros, lo que elevará la cifra de déficit público en 2010 hasta el 32% del PIB, aunque se calcula que éste podría ser mayor.